Cada vez me queda más claro que la fotografía está virando de ser una herramienta para la preservación de la memoria a un objeto de la experiencia inmediata. Al revés de lo que por ahí se apunta de los japoneses que, cuando viajan, no ven para fotografiar sino fotografían para ver. En este caso, las personas no fotografían para recordar sino fotografían para ser (y no sé por qué pienso-relaciono este hecho con la cacería y el tiro como deporte). Lo comento porque me encontré que está en desarrollo una “cámara digital para personas con impedimento visual” (ciegos en el viejo argot no políticamente correcto). Más allá del ingenioso diseño que combina una especie de “hoja braille” con sonidos grabados por el o la usuari@ para reconocer la imagen, lo interesante es cómo, la fotografía digital, se vuelve, día con día, un instrumento (¿necesario?) de apoyo a las vivencias cotidianas.








