Estuve en una sesión por demás interesante que titularon Intercontinental Cooperation and Investigation in communication of EU – Latin America.
Desde Brasil Muniz Sodré elaboró un análisis crítico sobre la historia del estudio de la comunicación en Brasil. Sobre él apuntó que ha sido una “concha de retazos” y que aunque ha generado un gran corpus de trabajos empíricos carece de un examen epistemológico de fondo que “constituya un campo de unidad científica de la comunicación”, es decir, un “campo académico disciplinar”.
Giuseppe Richeri habló de la mútua articulación entre política, empresas y medios de comunicación. Planteando su agenda de trabajo y sus proyectos de investigación, lanzó las propuestas de elaborar una investigación contemporánea en varios países sobre la “dieta mediática”, y una escuela de verano para doctorados, con ayuda de diferentes organizaciones, pero más aún, planteó “unificar la metodología” para el estudio de la comunicación (¡Qué miedo!)
Raúl Fuentes, viejo conocido y amigo (quien amablemente me regaló su último libro y con el que estuve charlando un buen rato) presentó una panorámica de la comunicación en México, la cual plantea, está creciendo pero no consolidándose. Aunque apuntó que la investigación de mercado y la académica son dos mundos distintos, siendo efectuada la segunda sin recursos y sin mucho impacto. Mostrando los datos sobre el campo como el número de investigadores en el SNI, las escasas asociaciones y revistas, y sobre todo, la contundente cifra de los 75 mil estudiantes de comunicación en los 349 programas en 408 instituciones en México. Los pocos posgrados y por ende la raquítica producción académica. Habló por supuesto de su interesante iniciativa con el centro de documentación en ciencias de la comunicación, y sobre la cooperación entre instituciones, investigadores y grupos señaló que “podemos ser mejores amigos que colaboradores”
Thomas Tufte, desde una posición “europea” (en un perfecto castellano con acento colombiano) habló de cómo los europeos han ido a hacer trabajo de campo a América Latina pero han leído poco a los latinoamericanos, mientras que los latinoamericanos parecen haber venido a europa a formarse. Hubo la clásica discusión sobre si tenemos que escribir en inglés para “ganar puntos” o tenemos que escribir en español.
En el público Miquel de Moragas y Pérez i Maicas, los dos referentes de la comunicación en Catalunya (por supuesto ambos hablaron), y junto a mi, la recién conocida pero entrañable y amabilísima Teresa Quiroz, presidenta de la Felafacs con quien ya generamos un proyectito que espero se materialice, la propuesta, ahí está.
La conclusión…..la comunicación como campo tiene un futuro si logra dialogar con las disciplinas de las que se nutre, pero como ciencia, parece un proyecto fallido.





