Tesis-Antítesis

noviembre 24, 2007

Web 2.0 y sus posibilidades: ¿Una Torre de Babel?

 

Ayer participé en un evento por demás interesante: “Diversidad y medios: más allá de la representación” en donde tuve la enorme fortuna de compartir discusión (y conocer sus proyectos) con Mar Valecillos, Fernanda Zanuzzi, Iolanda Tortajada, Tarik El Idrissi (cuyo proyecto Border Games es alucinante), Lize Declercq y Leónidas Martín. Todos ellos relacionados de alguna forma u otra con la academia y/o la producción de medios audiovisuales en internet. Lo más plausible del encuentro, comandado por Cilia Willem, una mujer inteligente y divertida, fue el reunir distintas “miradas” en torno al asunto de la Web 2.0. (aquí un blog que se inició previo al encuentro) Me quedó una sensación encontrada porque, por un lado me parece que la Academia está rezagada en su capacidad de ser interlocutora con las personas que están “ensuciándose los pantalones” (para parafrasear a Paccagnella) en torno a los peligros de los conceptos, su uso y su relación con estructuras de poder. Por otro lado, me da la impresión de que las anécdotas poderosas que utilizamos para reafirmar nuestro optimismo o pesimismo en torno a las tecnologías, suelen generar una mirada parcial (aunque no incorrecta) en torno a un fenómeno mucho más complejo. En cualquier caso, fue interesante ver lo que la gente está haciendo y admirarme por los proyectos tan increíbles que se están generando por aquí y por allá. Dejando el sombrero de académico y poniéndome el de amante de las posibilidades de la tecnología para conectar, no queda de otra, hay que trabajar en ello. Subo las notas de mi participación aquí:

 

Web 2.0: Una crítica en 5 notas.

Nota 1. Sospechosos habituales: ¿las metáforas nos poseen?

El concepto de Web 2.0, que busca definir y articular las manifestaciones más recientes, de y en Internet, pero sobre todo demarcarse de las plataformas de la “Burbuja de Internet” (cfr. Perkins y Perkins, 1999) fue acuñado por Tim O`Reilly[1] (2005). Turner apunta al respecto que “la Web 1.0 era algo creado por individuos, y la Web 2.0 es la Web a través de los lentes del negocio, la experiencia explotada del usuario y la investigación dirigida al mercado” (2007, correo a la lista de la AoIR), un concepto que no parece significar mucho pero que es capaz de inflar las imaginaciones en torno a la tecnología. Un concepto que tiene copyright y que fue acuñado por una persona de la empresa. Sin embargo, algunos defienden su uso porque: “significa un cambio de señal que las personas conocen y pueden sentir, incluso si no lo pueden describir” (Boyd, 2007, correo a la lista de la AoIR). Lo que vemos aquí es a un grupo de académicos hablando sobre la implementación o no del concepto Web 2.0 que, más allá de lo que digan, ya está más que asentado entre muchos actores relacionados con internet. En un trabajo previo (Gómez Cruz, 2007) se ha planteado el peligro que conlleva para la investigación académica sobre internet el caer hipnotizados por los conceptos que no sirven como descriptores pero terminan siendo normativos en varios campos. Sin embargo, este problema no es sólo exclusividad de la academia, la sociedad en general tendría que tener conciencia de estas “metáforas” ya que, tal como señalan Thomas y Wyatt, (1999): “Las metáforas son unos poderosos dispositivos retóricos movilizados tanto por los actores como los comentaristas en la continua reconfiguración de Internet” (p. 697) y es justamente este uso casi propagandístico del término, el que habría que tomar con ciertas dudas, pero sobre todo lo que quiere representar: esa “cultura emergente basada en compartir” (Kelly, 2005, en línea) y que se revisará en estas notas.

Nota 2. Tecnología y Sociedad no están separados: ¿los aparatos nos salvarán o nos hundirán?

Mi colega Adolfo Estalella dice, retomando una cita de Melvin Kranzberg, que: “la tecnología es buena, o mala, pero nunca neutra, todo depende del contexto”. Después de los embates del discurso determinista que nos lleva a pensar que las tecnologías nos harán una mejor sociedad o nos hundirán en el ostracismo (por mencionar sólo dos) y que provienen de una larga tradición, desde los luditas, hasta los integrados y apocalípticos de Eco. Desde los Estudios Sociales de la Ciencia se sugieren dos elementos que pueden resultar útiles, por un lado la llamada “flexibilidad interpretativa” que sitúa el discurso sobre las tecnologías dentro de un contexto de uso y apropiación por parte de un colectivo, un momento determinado y unas condiciones específicas. Es decir, no hay un internet homogéneo, lo que hay son múltiples plataformas que se co-constituyen con múltiples prácticas en una red heterogénea que no tiene fisuras, es decir, no hay una separación entre lo social y lo tecnologico. Por otro lado, y en consonancia con lo anterior, hay que intentar dejar a un lado el determinismo que plantea que gracias a una tecnología, se genera una situación A o una situación B. La complejidad y co-constitución entre prácticas, personas, tecnologías y contextos es mucho mayor y se da mediante alianzas que conllevan una multiplicidad de factores. Por último, hay que tener cuidado con las “anécdotas cegadoras”. ¿Que existen casos que nos hablan del potencial de esta forma de distribución de contenidos? Sin duda, precisamente por ello tenemos que tener un espíritu escéptico constante ya que estas “anécdotas” que resultan más en la desviación estándar que en la media, suelen funcionan como discursos para enrolar nuevos usuarios (desgraciadamente muchas veces por los mismos usuarios).

 

Nota 3. El mito del creador: ¿De consumidores a consumidos?

Kevin Kelly, editor de WIRED, una de las principales fábricas discursivas sobre internet, publicaba en el 2005 un texto titulado “Nosotros somos la Web” en donde proponía, que se abría una “economía del regalo que alimenta una abundancia de elecciones. Ello estimula la gratitud de ser recíproco. Permite la modificación y reuso, y por lo tanto promueve a los consumidores a ser productores” (Kelly, 2005, en línea). En este punto quiero extenderme un poco más.

La idea de un medio de comunicación participativo no es nueva, ya en 1932, Bertolt Brecht en su “Teoría de la Radio”, escribió: “la radio podría ser el sistema de comunicación pública más maravilloso que pudiera imaginarse… si fuera capaz, no sólo de transmitir, sino también de recibir, de hacer que el oyente no solamente oiga sino que también hable”. La promesa de una comunicación horizontal en donde las personas tengan el poder para generar contenidos ha acompañado a todos los medios y en ese sentido se han logrado ejemplos por demás interesantes con cada uno de ellos (radios comunitarias, video indígena, prensas populares, etc.). Sin embargo, la relación entre, producción y distribución de contenidos, y empoderamiento de aquellos que los generan parece haberse hecho con demasiada soltura y liviandad. Bien es cierto que el “cuarto poder” se basa en la distribución de información, pero más allá de ello, el poder de los medios se basa en su capacidad para mediar y construir realidades y la estrecha relación que han construido con el resto de poderes políticos, económicos y sociales.

Dentro de la narrativa Web 2.0, se plantea una transformación de la relación que se establece entre producción y distribución de contenidos creando lo que algunos autores han denominado “prosumidor” (un concepto que se origina en los 80s en el discurso de Alvin Toffler). Es decir, un consumidor que tiene una actitud activa, no sólo en sus decisiones como consumidor sino que forma parte de la producción de objetos consumibles[2]. El primer matiz, desde una Economía Política de las plataformas 2.0[3] nos llevaría a pensar que en realidad las grandes estrellas de esta “revolución” son grandes conglomerados empresariales y de medios. MySpace pertenece a Murdoch, actualmente la empresa mediática más importante del mundo. Flickr pertenece a Yahoo (la única superviviente de la Web 1.0 y una de las empresas más importantes en internet), Youtube fue comprada por Google y Facebook está a punto de capitalizarse y los que están en juego son Google, Microsoft y otras grandes compañías. Es decir, estas plataformas “sociales” serían más adecuadas si se denominaran como “empresariales”.

Un segundo matiz lo provee Kelly, quien, continuando con su diatriba, avanza que:

Una simple extrapolación sugiere que en el futuro cercano, toda persona viva (en promedio) escribirá una canción, publicará un libro, hará un video, construiría un blog y elaboraría el código de un programa. Esta idea es menos escandalosa que la noción de hace 150 años de que algún día todos escribiríamos cartas o tomaríamos fotografías (Kelly, 2005, en línea)

Como contraste, vale la pena un matiz empírico sobre una de las joyas de la corona del 2.0: Youtube. En un reporte del Pew Internet & American Life Project de 2005 sobre el uso de video en línea se muestra con claridad que éste ha ido ganando terreno, el 57% de los 800 encuestados señaló ver videos en línea con otras personas, en ese sentido, internet podría pensarse como una alternativa audiovisual a la televisión o al cine pero con contenidos generados por los mismos usuarios, algo que no parece tener reflejo en los datos ya que sólo el 13% ha comentado, calificado o colgado videos lo que nos dice claramente que pocos producen y muchos consumen. ¿No reproducen estos datos la fórmula de unos pocos medios en manos de algunos creadores y una gran “masa” llamada audiencia? ¿No se supone que estamos en una revolución de los contenidos y todos nos habíamos convertido en productores? Esto nos muestra que la “cultura participativa” es un concepto que habría que revisar a fondo. Porque hasta ahora la tendencia es más a la creación de una reproducción de los medios tradicionales y la creación de una audiencia en línea que de un colectivo de creadores que comparten y participan de “una comunidad”.

Ahora bien, hay un asunto que me parece incluso de mayor relevancia (y preocupación). Bauman, en su reciente texto Vida De Consumo, plantea la misma conexión desde una óptica menos optimista y apunta que hemos pasado de una sociedad de productores a una de consumidores, lo que para él significa que las personas mismas se han convertido en objetos de consumo:

En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en sujeto sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se ocupa de resucitar, revivir y realimentar su perpetuidad en sí mismo las cualidades y habilidades que se exigen en todo producto de consumo (2007, p. 25)

De esta forma, para Bauman la subjetividad se construiría-constituiría de forma similar a como se producen las mercancías: “Ésa es la materia de la que están hechos los sueños, y los cuentos de hadas, de una sociedad de consumidores: transformarse en un producto deseable y deseado” (p. 27). Y en el transcurso del libro va desarrollando estas hipótesis con su peculiar y sencillo estilo. Ahora bien, Bauman apunta que este juego es un juego que se cubre a si mismo y origina lo que podríamos llamar un backstage en el sentido Goffmaniano ya que, como señala:

“Y si fue el fetichismo de la mercancía el encargado de ocultar la esencia tan humana de la sociedad de productores, es ahora el turno del fetichismo de la subjetividad, que se ocupa de ocultar esta realidad transformada en mercancía tan característica de la sociedad de consumidores” (p. 28)

Por otro lado, Coté y Pybus (2007) siguiendo el concepto de “trabajo inmaterial” de Mauricio Lazzarato, y el concepto de Biopoder de Foucault proponen que las denominadas “redes sociales” como MySpace, generan subjetividades de manera disciplinaria que generan afinidades y afectos que son utilizados como producción inmaterial para beneficio del capitalismo moderno. En ese sentido, la participación de minorías en la red estaría más relacionada con la creación de nuevos mercados para la publicidad y el consumo que para su participación en términos de la construcción de una esfera pública (en el sentido Habermasiano) o la política de una representación igualitaria. Por otro lado, una de las características del capitalismo moderno (descentralizado, móvil, “fluido”) es la reducción de costos de producción y en ese sentido la Web 2.0 funciona con gran eficiencia (y riesgo debería decir). Esto, en combinación con la “expansión de mercados” hace que la “diversidad” sea buena para este capitalismo (más allá de que pueda haber actividades y prácticas incluso contra dicho capitalismo).

Nota 4. El heroico destino de la reflexividad: Los “consejos” de la investigación académica

¿Y ahora quién podrá salvarnos? Propongo entonces que quizá la investigación académica pueda sugerir algunas lecciones importantes en torno al uso cotidiano (¿social?) de las tecnologías, y cito 3 elementos: Tener una actitud escéptica constante y continua. Si bien es cierto que el uso de ciertas tecnologías en ciertos contextos puede coadyuvar al éxito de algunos proyectos, lo cierto es que en una gran cantidad de ocasiones vemos sólo lo que queremos ver, por poner un ejemplo, Youtube puede ser una plataforma increíblemente eficiente y efectiva para mostrar el trabajo audiovisual, el cortometraje de Guillermo Zapata: “Lo que tú quieras oír” se ha visto 36 millones de veces, muchas más de las que se habría visto en los reducidos circuitos de festivales y salas alternativas pero ¿cualquiera que suba un video a youtube tendrá miles de visitas sólo con subirlo o hay algo más? ¿Qué más se necesita? ¿El número de visitas, comentarios y enlaces asegura el éxito? ¿Qué entendemos por éxito? Preguntas como éstas (más otras tan importantes como la privacidad o los derechos de autor) tienen poco rating en los discursos sobre los éxitos tecnológicos. El segundo elemento que surge de la investigación académica y que puede ser útil para pensar la Web 2.0 es la necesidad de mirar más allá de lo evidente, ¿Quién es el dueño de youtube? ¿Por qué es gratis Flickr? ¿Qué intereses tenemos en poner contenidos en línea y cómo se relacionan esos intereses con las plataformas que usamos para colgarlos? ¿La audiencia virtual (entendiendo su etimología de “potencial”) de millones de usuarios tiene alguna relevancia para nuestros contenidos? (por ejemplo si queremos difundirlos en una comunidad, un barrio o entre personas que no tienen acceso de banda ancha a internet) y un tercer elemento importante, que en realidad se combina con los dos anteriores, es el de intentar generar datos empíricos (o al menos observarlos y estar atentos a ellos) con el ánimo de alejarnos de los discursos totalizadores y ver cómo dichas tecnologías se insertan en las vidas cotidianas de las personas y con qué resultados.

Nota 5. Sobre las representación de las minorías en la Web 2.0

(Flashback 1) Recuerdo uno de los programas más exitosos de la televisión peruana que se exportó a muchos. El nombre de tan aberrante y pasmoso programa (que casi sería paradigmático de lo que se ha denominado en ciertos círculos “telebasura”) era: “Laura en América”. Más allá de la riqueza del show como fuente de datos sobre las representaciones (¿simulaciones?) de la “vida cotidiana” de los peruanos, lo interesante es que “le daba voz” a aquellas personas que nunca serían personajes de una teleserie, al menos una teleserie que aspirara a representar la realidad (de ahí el otro concepto para estos programas: “telerealidad”). Es decir, el programa hablaba de “la diversidad” del Perú ya que muchos de los “invitados” eran personas de procedencia indígena o mestiza. ¿Cuándo hablamos de diversidad hablamos sólo de la cantidad como respuesta a teorías como el análisis del cultivo o de un cambio en la representación de los grupos desfavorecidos? Las herramientas e instrumentos que hacen que los costos de producir contenidos audiovisuales sean mucho menores que en otros tiempos representan una tentación para aquellas personas que están convencidas de las posibilidades de los medios para transformar las desigualdades sociales. Sin embargo, nuevamente habría que tener cuidado con esta conexión que parece elaborarse con más optimismo que reflexividad y datos.

Bibliografía.

Bauman, Z. (2007). Vida de Consumo. Barcelona: Fondo de Cultura Económica.

Coté, M., & Pybus, J. (2007). Learning to Immaterial Labour 2.0: MySpace and Social Networks. ephemera, 7(1).

Gómez Cruz, E. (2007). Las Metáforas de Internet. Barcelona: Editorial UOC.

Kelly, K. (2005). We Are the Web. WIRED, August.

Madden, M. (2005). Online video, from http://www.pewinternet.org/pdfs/PIP_Online_Video_2007.pdf

O’Reilly, T. (2005). What is Web 2.0. Design Patterns and Business Models for the Next Generation of Software, 30, 2005.

Perkins, A., & Perkins, M. (1999). The Internet bubble: Harper Business.

Thomas, G., & Wyatt, S. (1999). Shaping cyberspace–interpreting and transforming the Internet. Research Policy, 28(6), 681–698.


[1] Resulta curiosa la similitud entre el inicio del concepto de Web 2.0, en una conferencia, con el de ciberespacio, que si bien no surgió de una conferencia, sirvió para congregar a un número de personas interesadas en las temáticas relacionadas con Internet en 1990, en la llamada “Conferencia sobre el Ciberespacio”

[2] Es claro que ese movimiento está enlazado con el cambio de una producción material a una producción de información y por lo tanto está estrechamente relacionado con la emergencia de las tecnologías de información y comunicación.

[3] Vale la pena recordar que hasta 1991 toda actividad comercial en Internet estaba legalmente prohibida en Estados Unidos.

 

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15 comentarios »

  1. Un comentario no tanto a tu posición como a lo que reflejas del debate sobre la web 2.0. Me parece curioso que en estas cosas de la web 2.0, pero no sólo en estas, lo bueno sea la producción de contenidos mientras que la recepción, a la que casi siempre se le tacha de consumo, con las connotaciones negativas que conlleva y sin explicitar porqué no se usa el otro término, si escucho música, la estoy consumiendo, sólo?, si ando buscando artículos sobre un determinado tema, o fotos o videos, sólo se trata de ese malísimo consumo pasivo. Me llama la atención esa idea de que lo bueno sería que todos los internautas nos pusiéramos a producir videos, fotos, textos, blogs, por qué? la mayoría de la gente tiene bastantes otras cosas que hacer. Y cómo puede ser que aquellos que consideran buena dicha posibilidad, tengan tan mala consideración de las audiencias, ay esas masas terribles, que leen y ven dichas producciones. Cómo se puede seguir hablando de la recepción de información o contenidos culturales como mero consumo, sea lo que sea que fuera eso, después de tantos ríos de tinta, artículos y referencias en el ámbito de la literatura, las artes, los media sobre la complejidad, dinamismo, creatividad de la escucha, la lectura, el visionado, etc, y sus múltiples implicaciones en la constitución, deconstrucción, recomposición, de prácticas cotidianas, subjetividades, relaciones, etc.

    Otra cosa, ya sé que es un hábito bien arraigado lo de pensar en términos de contexto, la tecnología y su contexto por ejemplo, pero quizás deberíamos empezar a problematizar ese carácter estático del contexto, y dar cuenta de cómo cuando se introduce un nuevo elemento en una situación, ésta cambia, que la producción del contexto (relaciones, sentidos, prácticas…) cambia también.

    Comentario por Amparo — noviembre 25, 2007 @ 11:08 pm | Responder

  2. Vaya, la Dra. Lasén dando caña. Vamos a ver. Primero que nada, hay que situar el contexto (parece coña pero no lo es) del evento, de los participantes (incluido yo) y de las notas que apunto. Tanto el Estarlella como yo hemos apuntado (¿no lo hemos escrito aún?) que uno de los cambios de lo 1.0 a lo 2.0 es que el viejo concepto de “lurker” (aquel que sólo leía las listas de correos o foros sin participar) que era despectivo y acusatorio, ha desaparecido en pro de la generación de una audiencia (a alguien que ve videos en youtube no se le llama un lurker por ejemplo). Por otro lado, el mismo diseño de la tecnología (ay Estarlella, cómo me influyes), hace que, por ejemplo en flickr o en facebook, no puedas “consumir” sin “participar” porque para ver algunas cosas o dejar comentarios, necesitas tener una cuenta. Ahora bien, mi crítica no iba en el sentido de que todos tenemos que ser productores, no, mi crítica iba en el sentido de que ESE es el discurso sobre la Web 2.0, que todos PODEMOS ser productores y sin embargo, los datos demuestran que esto no sucede así y que productores siguen siendo pocos y receptores muchos. Esto no está ni bien ni mal, pero sí contradice el gran discurso 2.0 y por eso lo apunté. En que el contexto cambia, de eso no hay duda, la pregunta es si cambia como nos lo quieren vender los empresarios de lo 2.0 o cambia de una forma mucho más… no sé cómo decirlo… ¿comercial?

    Comentario por Tesista — noviembre 26, 2007 @ 10:37 am | Responder

  3. Amparo, es interesante el planteamiento que haces:

    “Me parece curioso que en estas cosas de la web 2.0, pero no sólo en estas, lo bueno sea la producción de contenidos mientras que la recepción”

    Cada vez que yo argumento sobre la producción de un nuevo usuario pasivo en la Web 2.0 la respuesta es la misma que la que tú das: ‘¿por qué es malo ser un usuario pasivo?’. Lo curioso es que en mis argumentaciones no suele haber un juicio de valor!!! Yo no suelo plantear (y Edgar creo que no lo hace tampoco en el texto) que ser un usuario pasivo sea ‘negativo’. PERO, aquí está el meollo del asunto, el discurso hegemónico de la Web 2.0 dice que la transformación de esta tecnología es la producción de usuarios participativos, pero las prácticas (ver videos en lugar de subirlos, mirar fotos en luagr de hacerlas, etc.) parecen indicar lo contrario (sí, ya se que ver videos no es una práctica pasiva, pero desde luego hay una diferencia radical entre verlos y producirlos).

    Así que la controversia que inicialmente se plantea como una cuestión de hechos:

    ¿qué está ocurriendo con la Web 2.0?, ¿cuáles son las prácticas que se desarrollan?, ¿cómo se reordena el consumo de medios y la participación de los ciudadanos?, ¿cuáles son las dinámicas de los colectivos?, bla, bla, bla,

    Es replanteada como una cuestión de valores: ¿pero acaso es malo consumir?

    Esa es la primera cuestión. La siguiente, como tu plateas es: ¿quién consume a quién?, ¿quién produce qué?, ¿quién consume qué?

    ¿Son las grandes corporaciones las que consumen a los usuarios?, ¿los usuarios consumen contenidos o infraestructuras?, ¿qué tipos de datos personales se producen en cada interacción?, ¿quien se queda con esas datos?, ¿a dónde van?, ¿cómo de productivo es para las empresas (que desde luego lo es) ese consumo pasivo de los ciudadanos?…

    Oye, Amparo, ¿por qué no te abres un blog?

    Comentario por Adolfo — noviembre 26, 2007 @ 12:46 pm | Responder

  4. Edgar ves mi nombre y ya piensas que te estoy dando caña ;P ya empiezo el post diciendo que no te estoy criticando a tí sino a lo que debate de la 2.0 dice.

    la participación no está reñida con la comercialidad. Hay que ver como se articulan y lo que ocurre, cómo la comercialidad afecta a la participación y vice versa. Vamos como en el mundo offline, y sus espacios públicos con múltiples posibilidades. La verdad es que no entiendo muy bien esa simpleza de sólo querer ver un lado del asunto de algunos de los que citas. En cuanto a lo de poder ser productores y no serlo, eso no es una contradicción, no siempre las posibilidades se realizan,pero sería interesante quizás preguntarse por qué. Quizás no tanto lo de por qué la gente no lo hace, no todo el mundo tiene veleidades artísticas y literarias o quiere que el universo conozca sus opiniones, si no el por que esa obsesión con la producción de contenidos, que tampoco es sinónimo de participación. Bueno lo dejo aquí. y espero que no se lo tome como caña Sr Gómez 🙂

    Comentario por Amparo — noviembre 26, 2007 @ 1:39 pm | Responder

  5. Es que con sólo ver TU nombre ya da miedo 😛
    Estamos de acuerdo en todo lo que dices, lo que no entiendo es cómo no hacemos frente común si estamos en lo mismo (¿qué no se supone que íbamos a escribir algo sobre estos temas?). En cuanto al asunto de la participación, ese fue otro de los debates: ¿la participación en forma de comentarios, votaciones y rankings es una participación “real” o sólo la ilusión de un “medio democrático y abierto”, cfr. el último post del Estarlella, ese de las pollas). Porque si es lo segundo, estamos cayendo en una trampa como “sociedad”.
    P.D. Dice el Sr. Estarlella que por qué no le responde a él

    Comentario por Tesista — noviembre 26, 2007 @ 2:02 pm | Responder

  6. Hey, yo nunca plantearé algo como: “la participación en forma de comentarios, votaciones y rankings es una participación “real”. Yo no estoy interesado en ver si puedo definirlo como real, o como ficticio, eso son los propios actores quienes se encargan de hacerlo. Pero la cuestión es ver justamente qué hacen. ¿Cuáles son sus prácticas?, que no son necesariamente aquellas que se dicen que son? que sean buenas o malas, eso es cosa de los eticólogos

    Comentario por Adolfo — noviembre 26, 2007 @ 3:37 pm | Responder

  7. Cuando decía participación “real” me refería a aquello que se llama “esfera pública” (muy en rollo habermasiano de nuevo). Es decir, a realmente construir una ciudadanía, una democracia y todos esos rollos que los gurús dicen que las tecnologías pueden construir (y no a poder ser algo así como una audiencia con decisión comercial en tiempo real). En cuanto a los propios actores, el problema es que tú mismo te enfrentaste a 800 “actores” que piensan que si, que están cambiando al mundo (y mira cómo saliste de ahí “Sr. Filósofo pesimista y apocalíptico”), ¿cómo refutarles entonces que parece ser que no según la mayoría de “los actores”?

    Comentario por Tesista — noviembre 26, 2007 @ 3:46 pm | Responder

  8. Las opiniones son opiniones (y cada uno tenemos una), los datos son datos (y cada uno no tenemos uno). Más que discutir sobre qué significa participar a mi me interesa saber cómo construyen a través de su discurso el concepto de participación, de un lado, y como se pone en práctica.

    Comentario por Adolfo — noviembre 26, 2007 @ 4:02 pm | Responder

  9. Vaya, cuando escribí el post de antes no vi el de de Adolfo por eso no le contesté. Ah y no escribo un blog porque soy de las que tienen otras cosas que hacer, y sin hacer además, por eso prefiero concentrar lo de la escritura en otros soportes y tareas. Aunque últimamente entre posts, chats y correos se me vaya el tiempo de leer y escribir,

    Comentario por Amparo — noviembre 26, 2007 @ 6:13 pm | Responder

  10. […] ya para cerrar y alimentar a la criatura, además de este bonustrack de un debate paralelo, una selección de posts sobre el […]

    Pingback por TISCAR :: Periodismo -:- Blogs -:- Educación » EBE07 Sobre el estado de la(s) blogosfera(s) II — noviembre 26, 2007 @ 8:48 pm | Responder

  11. uhhhhmmmm…. interesante “conversación”, esto me recuerda a bourdieu… lo que el usuario “consume/produce” no son sólo aquellos servicios, dispositivos, software, etc. que constituyen la “web 2.0” sino además todo el discurso que la circunda… y en este sentido hablaríamos de la “materialidad” de la “web 2.0” (en tanto que propiedad emergente resultante de las interacciones dinámicas entre las características físicas y las estrategias de significación que irremediablemente nos constituyen y reconstituyen -n. katherine hayles) (por si acaso gusta mi “rollo intertextual”, decir que aparecerá en mi próximo sesudo texto de folio y medio con el que continuo luchando tenazmente 🙂

    ciao!

    Comentario por rub3n — noviembre 26, 2007 @ 11:21 pm | Responder

  12. Lo que más me emputa y me pone triste Mr. Blanco, es que, teniendo tantas cosas interesantes que decir y con el público deseoso de leérlas, te hagas tanto del rogar. En fin, gracias por el comentario y si, efectivamente es una lucha de significaciones y una “violencia simbólica” por parte del mainstream 2.0

    Comentario por Tesista — noviembre 26, 2007 @ 11:47 pm | Responder

  13. Pues a ver si vemos ese puñetero texto de folio y medio de una puta ver, joder!!!

    Comentario por Adolfo — noviembre 28, 2007 @ 9:17 am | Responder

  14. holas,soy estudiante de la carrera de informatica yme parecio muy interesante la web 2,0 como tesis ,pero no se si esto es factible o no para este campo,agradeceria cualquier sugerencia o critica,GRACIAS

    Comentario por carolina — septiembre 19, 2008 @ 1:45 am | Responder

  15. Hola Carolina, pues me parece que, como informática, tú tienes una gran posibilidad de elaborar una tesis no sólo factible sino interesante, trabajar cuestiones de Ajax, de lenguajes de programación que posibiliten y apoyen “lo social”. Suerte con ello.

    Comentario por Tesista — septiembre 21, 2008 @ 7:57 pm | Responder


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