Tesis-Antítesis

marzo 19, 2008

Mi Iphone y yo

Para mi brod y Caribú, por ser los culpables de que tenga un Iphone.

Últimamente me siento impulsado a “cronicar” algunos aspectos de mi vida, la verdad es que no debería perder tiempo con ello y en lugar de ello ponerme a currar pero, justamente el impulso anteriormente citado se combina con una desertificación de las ideas y la ausencia de ganas de trabajar mientras todo el mundo parece estar de vacaciones. Lo peor es que aquello que me sale escribir es sobre aspectos de la vida, ya no como tesista, sino como simple persona; francamente, no creo que a nadie le interese que me encontré a una buena amiga que hace 10 años no veía paseando por una exposición de fotografía contemporánea china. Incluso tengo carencia de fotos nuevas como para llenar los espacios vacíos de esta enchilada.

Dicho lo anterior, haré el esfuerzo por combinar lo que debo escribir con lo que me sale redactar y apuntaré algunas notas mestizas sobre mi nuevo juguetito (gracias Fernando por impulsarme con tu post). No aceptaré públicamente que parte de mi desconcentración se debe a que hace unos días, mediante una extraordinaria carambola de amigos de amigos de amigos, me llegó una cajita negra que contenía lo que quizá sea el aparatito más fetiche que he tenido jamás (y que conste que mi historia se remonta a los viejos juegos Mattel). La declaración de amor la hice hace tiempo, incluso después de mis historias de desencuentro con los dichosos aparatos de la marca. Las promesas, especialmente si son de amor fetichista, hay que cumplirlas. ;Me llegó, le hice todo lo que previamente había estudiado que se le tenía que hacer y ahora lo tengo funcionando perfectamente. El asunto es que, el aparato es tan hipnótico que constantemente lo enciendo sólo para ver su menú, para deslizar mi dedo sobre su pantalla y ver cómo gira la ruleta digital, para conectarme a Internet y ver lo mismo que podría ver en una pantalla mucho más grande (finalmente, en la oficina o en la casa, todo el tiempo tengo delante a una pantalla). Ahora, poniéndome serio, el asunto realmente tiene tela. He leído cientos y cientos y cientos de blogs que están levantando una especie de “subcultura de fans” en torno al aparato (como efectivamente dicen por ahí, en su momento se levantó sobre el Ipod, con la palabra Iphone aparecen más de 139 millones de entradas en Google). Incluso he leído historias de rechazo que acaban en historias de amor. Más allá de las ventajas o desventajas y las anécdotas de y con el aparato, hay un elemento interesante que se detona justo cuando estoy leyendo el Evocative Objects de Sherry Turkle quien dice: “pensamos con los objetos que amamos; amamos a los objetos con los que pensamos”. Esto coincide con las propuestas de algunos queridos colegas que están elaborando un análisis de la cultura material epistémica, partiendo los objetos que cargan en sus bolsas un grupo de investigadores. Los objetos en este sentido, ya no sólo nos pertenecen, sino que nosotros también les pertenecemos a ellos. Y el Iphone promete ser el objeto non plus ulta de mi “vida digital” no sólo porque combina 3 “objetos” que utilizo diariamente: mi computadora, mi teléfono y mi Ipod. Pero que además, tiene una conexión continua a Internet. Creo que vale la pena reflexionar más sobre este objeto que estoy seguro me dará mucho qué pensar.

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3 comentarios »

  1. Edgarillo:
    Te he seguido desde que coincidimos en Cosmocaixa, hace un par de años. Metido ando en la pinche UdeG, coordinando la maestría en ciencias sociales y “peliando” con el Conacyt, el SNI, el PROMEP y toda la retahila de burocracias nacadémicas mexicanas. Aprovechando tu entusiasmo por el IPhone, que comparto corporal y totalmente (aunque en mi caso de profe de uni izquierdosa me tilden de pijo, fresa, mamón y otras pendejadas por mi amor por los cacharritos). El caso es que te saludo y espero que aceptes si te invito a descolgarte por la maestría, coordinar un curso o dictar una conferencia. Después de agosto iría bien. Piénsatelo. Martín Mora

    Comentario por plektopoi — marzo 20, 2008 @ 1:21 am | Responder

  2. Mi estimado Plektopoi con nariz de payaso, así que anda usted coordinando cosas, me parece muy bien, México necesita académicos como usted (que salgan en espectaculares con nariz roja y que sean maqueros), yo también lo he seguido desde que le vi su camiseta de papá Foucault, un gusto que pase por aquí.
    Ahora bien, con respecto al cacharrito, el problema en México es que si te vistes de huaraches y manta eres hippie y si tienes un iphone eres fresa, así de reduccionistas suelen ser muchos. De la invitación, pues yo encantadísimo, de hecho posiblemente me pase por mexiquito este año, el problema es que sería en agosto. Si lo podemos cuadrar, por mi encantadísimo y si no, siempre podemos recurrir a Skypecast o a algún truquito tecnológico, ya se sabe: “la tecnología es la sociedad hecha para que dure” ;). Un abrazo, cuídese y postee más que tiene olvidado su blog.

    Comentario por Tesista — marzo 20, 2008 @ 11:00 am | Responder

  3. […] este tripartito es fundamental. En ese sentido, estoy haciendo un pequeño experimentito con mi nuevo juguetito y las posibilidades de conexión permamente que ofrece. He dado de alta una cuenta en Flickr donde […]

    Pingback por Memoria, muerte y rastros digitales « Tesis-Antítesis — abril 2, 2008 @ 5:32 pm | Responder


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