Tesis-Antítesis

abril 22, 2008

Sobre la investigación de Internet en México

Recién termino de leer con fascinación (y cierta dosis de morbo nostálgico), el texto Campo nuevo, problemas viejos. La investigación mexicana en materia de sociedad de la información, Internet, cibercultura y telecomunicaciones que tuvo la gentileza de enviarme Raúl Trejo. El extenso análisis, elaborado junto con Gabriel Sosa y que según entiendo saldrá publicado próximamente, es un verdadero “barrido” de lo que se ha escrito en México sobre las temáticas explícitas en el título.

La sensación que me quedó después de leerlo es de un vacío incómodo. Hace 10 años que terminé mi tesis de maestría titulada Identidad y comunicación en el ciberespacio: un estudio de caso. Título tan desafortunado como ingenuo (experimental dirían algún eufemistas de buena fe) fue el trabajo que, valientemente, me dirigió uno de mis mentores: José Carlos Lozano. Digo valiente y con ello empiezo mi reflexión, porque, como dicen atinadamente Raúl y Gabriel, los treintañeros que comenzamos nuestra carrera en la investigación, no tuvimos referentes directos que nos guiasen en nuestras tesis (de hecho yo, un simple estudiante de doctorado, recibo continuamente preguntas y correos de estudiantes interesados en estas temáticas, lo que habla de la poca consolidación y consistencia de dichos estudios aún en la actualidad). Los autores apuntan seis restricciones que ha tenido la investigación en este tiempo: una academia autosegregada, una agenda inconstante, más descripción que reflexión, reiteración y aislamiento, un débil contexto analítico y una especialización y recelo. Todas ellas en las que coincido. No contaré más del texto que sin duda valdrá la pena leerlo cuando se publique (y que debería ser una entrada obligatoria para los jóvenes que se sumen al interés por este campo). Sin duda que está habiendo un movimiento (que ya se ha apuntado en varios lugares) de pausa y análisis retrospectivo de lo que se ha hecho en los últimos años con respecto a la investigación de Internet. Ahora bien, en la modesta perspectiva de alguien que ha continuado (y espero madurado y evolucionado) en la investigación sobre los fenómenos sociotécnicos de la comunicación y con una visión ya casi cuatro años alejada del “campo mexicano”, me parece que muchos de los problemas que anotan Raúl y Gabriel, siguen estando vigentes y aún hay más. Por ejemplo, en torno a la Comunicación Mediada por Computadora, ámbito que por diez años ocupó mi atención, me encuentro justamente “cerrándolo” (es decir, dando vuelta a la página porque me parece que restringirse a él puede ser más un defecto que una virtud). Algunas cosas en forma de divertimento ya las anoté aquí y también me atreví con una revisión (no tan exhaustiva y analítica como la que da pie a este post), que se publicará este mes en uno de estos libros gringos para bibliotecas (a un precio inhumano) y que ya colgaré en español por ahí (nada más que Enric y/o el OCS me diga algo). Sin embargo, hay algunos puntos que me gustaría apuntalar, sumándome a la reflexión de Raúl y Gabriel y que me parecen fundamentales para lograr construir una verdadera “Academia” en torno a la investigación sobre TICs. Las lanzo como ideas sueltas y sin reflexionarlas mucho, casi como un psicoanálisis teórico:

Renunciar a la comunicación

Aunque llevo diciéndolo en varias ocasiones con respecto a otras pulsiones (aquí y aquí), me parece que pensar en una ciencia de la comunicación es una empresa que puede ser peligrosa (y que conste que el trabajo de Chucho, a quien considero amigo y maestro, me parece fundamental, pero que se desarrolla en el nivel epistemológico que, más allá del término, creo que podría fácilmente aplicarse como soporte a la crítica que quiero hacer a algunos de los trabajos reduccionistas que se desarrollan en comunicación). Los textos más sugerentes que he leído en los últimos tiempos, han sido elaborados por antropólogos, sociólogos, economistas, politólogos, psicólogos (de hecho, si mal no recuerdo, en la “élite” de la ciencia de la comunicación en México, no hay doctores en comunicación, y si me apuran, ni “comunicólogos” de carrera; hay periodistas, sociólogos, gente de ciencias sociales, antropólogos, etc.). Pretender fundamentar nuestro campo de investigación sólo en el ámbito comunicativo es condenar a nuestros objetos a naufragar en el mar de las descripciones “voluntaristas” (para utilizar un término de los autores) pero que no serán capaces de explicar el complejo entramado tecnosocial en el que se generan dichos procesos comunicativos. Todavía recuerdo a algún profesor de la carrera que partía con los “ámbitos de la comunicación” (intrapersonal, interpersonal, grupal, colectiva, masiva, o algo así) y Facebook, por si sólo, revienta esa clasificación de una

No seguir a la tecnología, seguir los procesos (prácticas) que la incluyen

Llevo más de 15 años escuchando esto: la tecnología se mueve más rápido que nuestros estudios sobre ella, entonces me pregunto, ¿por qué seguir a la tecnología? Hemos caído en la trampa de ir detrás de la zanahoria cuando lo interesante de tal o cual tecnología no es la tecnología per se sino los usos, apropiaciones y “domesticaciones” que de ellas hacen las personas. ¿La televisión es tan distinta de Youtube? Quizá si, quizá no, lo que quizá no sea TAN distinto, sea la forma en la que las personas integran los contenidos audiovisuales en su vida cotidiana. Quizá, si dejáramos de preocuparnos tanto por estar a la última, podríamos comenzar a decir cosas más relevantes. Esto también lo apuntan Raúl y Gabriel.

El inglés como lingua franca

No es que me guste especialmente el inglés, que me parece a veces un idioma poco sofisticado y muy “económico”, pero es indudable que aquella persona que quiera participar en la discusión sobre las temáticas de las que hablamos, tiene, por fuerza, que leer (y escribir) en inglés. No sólo porque, como en casi toda la ciencia actual, las publicaciones de vanguardia están en inglés sino porque la mayor parte de las tecnologías y una gran cantidad de usuarios que les dan forma, utilizan este idioma. Todavía no entiendo cómo es posible que alguien quiera elaborar estudios sobre “Cibercultura” sin leer textos en inglés (que los hay y me consta) cuando, a mi gusto, varios de los textos claves, por ejemplo el de Miller y Slater, no están traducidos al castellano. Es indudable que diversas editoriales y universidades están apostando por la traducción (la UOC misma), pero siempre será insuficiente. Además, mucha de la discusión tras bambalinas (en blogs, listas de correo, congresos) se hace en inglés. Bien es cierto que hay autores en otras lenguas que elaboran textos interesantísimos (Patrice Flichy en francés o el grupo de Mimi Ito en japonés por poner dos ejemplos), pero es hasta que publican en inglés que entran de lleno a “la conversación”.

Fenómenos tecnosociales: ciencia hacker

Esta reflexión se combina con la que hacen Raúl y Gabriel sobre la constante repetición de temáticas que siempre parecen comenzar de cero: “La inconstancia en estas agendas de investigación resulta ser entonces, además, inconsistencia” (p. 7).
Hace un par de meses un estudiante me dijo que estaba elaborando su tesis sobre cibersexo y sus afirmaciones eran totalmente discutibles actualmente (mi libro, escrito en 2002 y publicado en 2003, es totalmente discutible). Esto es así, los objetos se mueven mucho más rápido que las lentas y burocráticas instituciones de difusión del trabajo científico. Por ello, si queremos estudiar estos fenómenos, tenemos que ser practicantes y casi activistas (críticos eso sí) de ellos; tener blogs, wikis, twitters, la herramienta que sea necesaria no sólo para experimentar y vivir lo que viven y experimentan nuestros informantes sino porque éstas también pueden ser herramientas para (construir) difundir nuestra investigación. Bien es cierto que serán sólo fragmentos de la misma, sin revisión de pares, muchas veces incompleta e incluso diremos alguna que otra estupidez (yo lo hago muy seguido) pero al menos seremos honestos con nuestro trabajo y “abriremos las puertas del trabajo científico” a la comunidad interesada. Hace poco una colega me preguntó que si me molestaría mucho dejar que leyera mi proyecto de tesis y ahí está colgado en Internet a la vista de todos. A este blog cada vez entran más personas que buscan en google: “tesis sobre fotografía” y si bien es cierto que los “derechos de autor” son un problema irresoluto en Internet, la propuesta-apuesta es intentar cortocircuitear los canales tradicionales y elaborar una ciencia abierta, compartida y lúdica.

En fin, que hay gente en México haciendo cosas muy interesantes y hay que seguir intentando que se crezca en conjunto dejando de lado esa triste y patética tradición de muchas universidades y universitarios de practicar la llamada grilla (¿por qué nadie ha puesto la definición de grilla en Wikipedia?), el caciquismo y la politiquería.

3 comentarios »

  1. Oye wei… no necesitamos decirte nada para que la subas!!! por el amor de dios!

    Comentario por me — abril 22, 2008 @ 2:16 pm | Responder

  2. Jajajaja, a mi Enric me dijo que me esperara y yo soy obediente😉 De hecho ya tiene el texto él.

    Comentario por Tesista — abril 22, 2008 @ 2:21 pm | Responder

  3. Estoy coordinando el desarrollo de la investigación en un centro publico de investigacion. Me interesan investigadores formales en internet. Podria comunicarse conmigo
    German Osornio
    04455 54151265

    Comentario por german osornio — junio 25, 2008 @ 4:46 pm | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: