Tesis-Antítesis

agosto 12, 2009

Un triángulo sobre el olvido y la memoria

Filed under: Conexiones,Notas,Oxford,Reflexiones personales — Edgar Gómez Cruz @ 8:53 pm

Todo empezó con una carambola en forma de triángulo: Un vértice fue la lectura de un post en twitter, otro fue el artículo titulado Technologies of memory: Key issues and critical perspectives de Van House y Chuchill y, para completarlo, el libro que comenté estaba leyendo de Miller. ¿Los ingredientes? Memoria, tecnología, cultura material y una pequeña obsesión personal: el olvido como mecanismo (de defensa, de subjetivación, de supervivencia, etc.).

Miller, en su trabajo (recomiendo leer la introducción de su libro Material Cultures. Why some things matter) heredero de una rama de la antropología que planteaba que “los mundos sociales eran constituidos tanto por la materialidad como en sentido inverso”, plantea la importancia de estudiar los objetos (artefactos, animales, narrativas, etc.). Porque  los objetos (así en general), tienen la capacidad para articular, representar (y evitar) relaciones; con otros objetos, con personas, con narrativas, y por supuesto, con recuerdos y asociaciones, es decir, con la memoria.
Por su parte, Van House y Churchill hablan de los “regimenes de la memoria”, es decir “las tecnologías y prácticas que determinan lo que se archiva (guarda, recuerda)” y plantean que cada vez es más común que tengamos prótesis digitales para ello (que muchas veces son objetos materiales). Pongo un ejemplo, hace poco cambié el sistema operativo de mi teléfono y, al hacerlo, perdí todas mis direcciones, todos mis correos, todos mis mensajes. Un año de “memoria” se perdió para siempre en la in–>materialidad de un sistema operativo. Esta discusión no es nueva y está más que clara en la agenda de investigación (cfr. Van Dijck, 2007).

Ya llego al punto que quiero abordar. Las autoras mencionadas dicen: “algunas veces se desea olvidar, pero cuando las memorias digitales se escapan de nuestras manos, pueden ser difíciles de olvidar” (p. 301). Ejemplos los hay, desde graciosos (esa foto de la borrachera que algún colega sube a facebook y que te hace recordar la noche “poco elegante” que quisieras olvidar) hasta dramáticos (por ejemplo recibir un sms en el teléfono de un familiar fallecido). En ese sentido, la imagen juega un papel fundamental (pero eso ya lo abordaré en la tesis). Aquí es donde entra el twitter famoso que, contra un olvido, me hizo recordar.
Ya que recordaba, me acordé de la maravillosa película Eternal Sunshine of the Spotless Mind (que toma su nombre, y me atrevo a decir que la base de su argumento, del poema
Eloisa to Abelard de Alexander Pope). Total, que con mi especial obsesión, caminé media hora para llegar al único videolub que hay en Oxford (entre el emule, los videclubs por correspondencia y las bibliotecas, casi es una tienda vintage) y alquilé la película (los que no la hayan visto no sigan leyendo el post porque hablaré de la trama y porque francamente ver la peli es mucho mejor opción que leer esto). El primer paso para que Joel pueda olvidar a Clementine es recolectar todo lo que tenga asociación con ella (objetos, aka. cultura material), de manera que, apunta el doctor, “al vaciar tu casa, vaciarás tu mente”. Dejaré de lado todo el análisis sobre los amores que están predestinados y su irrefrenabilidad, sobre todo porque eso del amor no parece interesarle a nadie (aunque es de notar los geniales guiños del guionista. Por ejemplo, mientras Joel trata de salvar el recuerdo de Clemen, ella aparece en una escena con una camiseta que lleva impresos los famosos dibujos de “Love is”). Al final, la clave del “recordar” está en unas cintas de cassette que contienen las historias de cada quien (y que a mi parecer es la clave de la peli, ya que mientras que de fondo se escuchan todas las cosas malas que piensa él de ella, ellos prefieren “quedarse”, es decir “olvidar”). Tampoco me pondré quisquilloso y lanzaré la pregunta ¿Qué pasaría si en lugar de cintas hubieran grabado sus argumentos en formato digital? En cambio, lo que haré será señalar la compleja relación que existe entre los objetos y su relación con la memoria, pero también, y quizá menos señalado pero igual de importante, su relación con el olvido. Esta relación, de por sí compleja, adquiere una dimensión distinta cuando los objetos son digitales (ya no se pueden romper y quemar las fotos, ahora se tienen que mandar a la papelera de reciclaje, para, paradójicamente, no reciclarse).

Bien, como premio a los que llegaron hasta este punto de mi digresión autopoiética, aquí les dejo la fabulosa canción de Beck y tema de la peli.

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1 comentario »

  1. […] que hubiera memoria-registro de todo en la vida, como en la de Funes, como en la de la señora. Regreso al tema porque sigo pensando que “el olvido”, en tiempos de facebook, se enfrenta con […]

    Pingback por Sobre el olvido y la memoria II « Tesis-Antítesis — agosto 26, 2009 @ 11:08 am | Responder


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