Tesis-Antítesis

mayo 13, 2011

El testamento de un ex-tesista (I) Introducción

Filed under: Reflexiones personales,Vida de tesista — Edgar Gómez Cruz @ 11:54 pm

Comencé a escribir este post sobrevolando el desierto del Sahara, a 34 mil pies de altura sobre sus dunas (¿cuántos pies se requeriría para cruzar el desierto?). Voy (venía) camino a Buenos Aires. Con este viaje comienzo a pagar viejas deudas y lo hago justo después de que he pagado una de las más largas  y grandes de mi vida: la tesis doctoral. Documento que entregué a la universidad el martes pasado.

Este post inaugura una serie de reflexiones sobre estos últimos seis años de mi vida. Desafortunadamente, las pasiones y las angustias, las trayectorias y desvíos en la vida que escribir una tesis conlleva, no se ven reflejadas en el documento ni se defienden ante un tribunal. Afortunadamente tengo esta enchilada para volcar todo lo que no escribí ahí. Apuntaré en el blog, a manera de catarsis final, algunas notas inconexas entre sí pero llenas de sentido para mi, al fin y al cabo, en estos últimos seis años he sido “el tesista”.  Con este post comienzo a despedirme de esa identidad y de este blog. Un día, espero que pronto, este blog cambiará de dueño con un último post que llevo años soñando escribir y que tiene título desde el primer día: “Síntesis”.

Elisenda, mi directora y maestra Zen, solía decir que la tesis es la búsqueda de la voz propia como investigador, y creo que la he encontrado. Me he dado cuenta que la mía no es tanto la voz pasiva y en tercera persona de alguna ciencia social, sino la voz de la calle que se pregunta con pretensiones pseudoliterarias. Mi voz como investigador es mi voz como persona, la investigación es la extensión de mi curiosidad por las cosas cotidianas. La misma que me hacía preguntarme sobre la vida e imaginarme sus posibilidades. Escribo, no como hablo, sino como quisiera hablar, de manera cercana, personal, ingenua (y, según algunas personas queridas y cercanas, con el dramatismo propio de la mexicanidad).

Sigo pensando que la ciencia social que me atrae es la que se parece más a la aproximación artística que a la ciencia natural. Una ciencia de lo cotidiano para lo cotidiano, con menos índices de impacto y más indicios de “en-pacto”: colectivizada, compartida, honesta y divertida. Una ciencia espontánea y lúdica, holísticamente particular y autoreflectante. Si quisiera estar a la moda diría: “remezclada, reciclada y remasterizada”.

Cojo aire, y aquí comienzo mi despedida….

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